Este breve análisis se publicó originalmente en nuestro boletín «Sumica Weekly».
¿Alguna vez has visto una propiedad japonesa a la venta a un precio increíblemente bajo y te has preguntado cuál era el truco? A menudo, la respuesta se esconde en un término jurídico concreto: «Saikenchiku Fuka».
Esta designación significa «No se permite la reconstrucción». Suele aplicarse a viviendas antiguas situadas en calles demasiado estrechas para los vehículos de emergencia modernos. La norma es estricta: si la vivienda se derrumba o se incendia, la ley prohíbe construir una nueva en su lugar. En la práctica, te quedas con una parcela que no puedes utilizar.
Para un comprador de vivienda convencional, esto supone un motivo de descarte. Los bancos rara vez conceden préstamos para este tipo de inmuebles, y su valor de reventa es limitado. Sin embargo, para un tipo concreto de inversor que invierte en efectivo, este «defecto» puede suponer una oportunidad enorme.
Dado que el precio de compra es tan bajo, estas viviendas suelen generar una rentabilidad por alquiler que las propiedades habituales no pueden igualar. Básicamente, estás cambiando la liquidez del activo (la capacidad de vender fácilmente el terreno más adelante) por un mayor flujo de caja mensual en este momento.
No se trata de evitar este tipo de inmuebles, sino de comprender las ventajas e inconvenientes que conllevan. En Sumica, te ayudamos a identificar estas restricciones antes de firmar, para que sepas exactamente qué tipo de inmueble estás adquiriendo.
Infórmate sobre los riesgos y, a continuación, echa un vistazo a las opciones seguras y recargables de esta semana.
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